El hecho de que Suiza no tenga salida al mar no impide que los habitantes de este país puedan disfrutar de todo aquello que nos ofrecen las superficies naturales de agua. No en vano, Suiza es, con más de 1.500, uno de los países con mayor número de lagos de Europa, lo que supone en la práctica el 6% de las reservas de agua dulce del viejo continente. Todos ellos nos regalan espectaculares paisajes, pero en esta ocasión vamos a centrarnos en el mayor lago de Europa Occidental: el lago de Ginebra o Lago Léman.

Ubicado al norte de los Alpes, y marcando la frontera franco-suiza, esta enorme masa de agua mide 72 km de longitud y 12 km de anchura, con el mítico Ródano cruzándolo de este a oeste. Es de origen glaciar, y está bordeado por las montañas del Jura al oeste, los Alpes franceses al sur y el Mittelland al noreste.

En sus orillas nos encontramos con decenas de localidades que tiene al Lago Léman como uno de sus principales atractivos, especialmente para el turismo. Destaca, por supuesto, la ciudad de Ginebra, la segunda más poblada de la Confederación Helvética después de Zúrich. Genève, en francés, es la ciudad que alberga el mayor número de organizaciones internacionales del mundo, más de 200. Naciones Unidas o la Cruz Roja, entre otras, tienen allí su sede, lo que la convierte en uno de los mayores centros financieros globales.

Ginebra a orillas del Léman

Tampoco podemos olvidarnos de Lausana, quinta por número de habitantes, y conocida mundialmente, además de por su preciosa catedral, por ser la sede del Comité Olímpico Internacional, lo que hace que se la conozca como la “Capital Olímpica”.

Pero volvemos, nunca mejor dicho, a sumergirnos en las aguas del Léman. No todos los tripulantes de las 20.000 embarcaciones que surcan sus aguas saben que cuenta con una nada desdeñable profundidad máxima de 309 metros; o que en él se da una singular marea llamada dranse que hace que sus aguas se eleven en la parte norte para luego descender en el sur.

No es por tanto de extrañar que desde la época romana todos aquellos que visitaban el Lago Léman se enamoraran de su microclima, perfecto para el cultivo de la uva con inviernos suaves y veranos frescos, consiguiendo que se conozca como la “Riviera suiza”.

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Así, grandes nombres de la historia universal como Charles Chaplin, Stravinsky, Coco Chanel, Hemingway o Freddie Mercury echaron raíces o pasaron largas temporadas junto al rumor de las olas de este lago. Un lugar en el que vivir cobra todo su significado.