El Colegio Suizo de Madrid siempre se ha definido, entre otras muchas cosas, por tener el plurilingüismo como identidad. Durante la educación escolar en el Colegio, los alumnos aprenden un total de cuatro idiomas: alemán, la lengua vehicular principal del CSM, así como español, inglés y francés.

Un sistema enriquecedor para la formación de cualquier estudiante, que es fiel reflejo de la idiosincrasia del país helvético, uno de los paradigmas a nivel mundial de coexistencia efectiva de diferentes lenguas. Y es que, en Suiza, según el artículo 4 de la Constitución hay hasta cuatro lenguas oficiales (alemán, francés, italiano y romanche), cuyo uso está fomentado de manera activa por el Gobierno y, por supuesto, está amparado por la ley. Es en este caso competencia de la Oficina Federal de Cultura, encargada no solamente de poner en valor estas lenguas, sino de que todas las comunidades que las representan y su cultura sean respetadas.

Como decimos, los idiomas nacionales son el alemán (norte y centro del país), francés (oeste), italiano (sur), y el romanche, hablado por una pequeña minoría en el Cantón de los Grisones. En este sentido, el artículo 70 de la Constitución recoge que “las lenguas oficiales de la Confederación son el alemán, el francés y el italiano. El retorromano (o romanche) es también una lengua oficial en las relaciones que la Confederación mantenga con personas de esta lengua”.

Cada cantón determina cuál es su lengua oficial, aunque siempre con la obligación de preservar la armonía entre las diferentes comunidades lingüísticas y proteger a las minorías idiomáticas. Las distintas comunidades lingüísticas tienen el derecho de comunicar en su lengua, y todos los textos oficiales de la Confederación (leyes, informes, inscripciones en edificios públicos…) tienen que redactarse en alemán, francés e italiano.

Como es obvio, la mayoría de habitantes de Suiza se desenvuelve en su día a día en la lengua que dominan, la de su región lingüística. Sin embargo, y aquí se ve de qué manera se hace plausible esa máxima del Gobierno de respetar la riqueza lingüística del país, todos los niños tienen la obligación de aprender al menos otra lengua nacional.

Distribución de las lenguas nacionales

De los 26 cantones que conforman la Confederación Helvética, cuatro son multilingües: en los cantones de Berna, Friburgo y Valais se habla francés y alemán, así como en las ciudades de Biena y Friburgo. Caso aparte merece el mencionado Cantón de los Grisones, donde se hablan tres idiomas: alemán, romanche e italiano.

En cuanto a su uso y distribución, el panorama ha cambiado en las últimas cuatro décadas, según los últimos datos de la Oficina Federal de Estadísticas. El alemán sigue siendo el idioma más hablado, si bien el porcentaje ha disminuido ligeramente (del 66% en 1970 a un 62% en la actualidad), igual que el italiano y el romanche.

Ha crecido sin embargo el francés, pasando del 18% hace cuarenta años al 23%, mientras que la proporción de personas que indicaron una lengua no nacional aumentó notablemente del 4% al 23%, principalmente debido a la posibilidad, a partir de 2010, de indicar varios idiomas principales.

Este uso de idiomas no oficiales se debe al aumento de la inmigración, siendo el inglés y el portugués los más utilizados. En el caso concreto de la lengua de Shakespeare, su uso como lengua internacional de comunicación ha hecho que gane una especial importancia recientemente, tal y como ha sucedido en otros estados europeos.

Sea como fuere, aprender una lengua es motivo de reconocimiento ya que el bagaje cultural que deja es enorme. Algo que en el CSM conocemos muy bien.